Soporte post instalación: incidencias con contexto
Queremos que el cliente final de una integradora pueda avisar de una avería desde un enlace único ligado a su orden de trabajo, y que el aviso llegue con todo el contexto ya puesto.
Una instalación no termina cuando se firma el albarán. Semanas después, una pantalla se queda en negro, un player deja de reproducir o un cartel arranca con la resolución cambiada. Y ahí empieza una historia que cualquier integradora conoce de memoria: el cliente final busca un teléfono o un correo, escribe “no funciona la pantalla de recepción”, y arranca una cadena de emails para reconstruir lo básico. ¿Qué se instaló exactamente? ¿Quién fue? ¿Cuándo? ¿Hay fotos? ¿Qué decía el albarán? La información existe, pero está repartida entre bandejas de entrada, carpetas y la memoria de quien estuvo allí.
Nuestra idea es cerrar ese hueco desde la propia orden de trabajo. Cada orden de trabajo terminada llevaría un enlace único para el cliente final de la integradora. Si algo falla, el cliente entra en ese enlace, cuenta qué le pasa y adjunta una foto si quiere. Nada de registrarse ni de buscar a quién escribir: el enlace ya sabe de qué instalación habla.
Al otro lado, la integradora recibiría el aviso con todo el contexto pegado: qué técnico hizo el trabajo, en qué fechas, las fotos que se subieron al cerrar, el albarán firmado. La conversación no empieza con “¿me puedes dar más datos?”, empieza con “ya sé de qué me hablas”. Ese ticket sería el punto de partida para decidir qué hacer: resolverlo en remoto, cubrirlo en garantía o abrir una nueva orden de trabajo con toda la historia detrás.
¿Qué gana cada uno? La integradora, tiempo y imagen: responder rápido y con datos es lo que convierte una avería en una oportunidad de quedar bien, y el soporte post instalación es justo donde se juega la renovación de un cliente. El cliente final gana un canal claro: un solo sitio donde avisar, sin perseguir teléfonos. Y el técnico, si le toca volver, llegaría sabiendo qué se hizo, con qué material y qué aspecto tenía todo al cerrar, en vez de empezar de cero.
Creemos que este es el siguiente paso natural de la plataforma. La orden de trabajo ya es el archivo de cada instalación: quién fue, qué se hizo, cómo quedó. Lo que falta es que ese archivo siga vivo después de la firma, cuando la instalación entra en su vida real. Las incidencias van a existir siempre; la diferencia está entre gestionarlas con cadenas de correos o con contexto.
Aún estamos explorando esta idea, y hay preguntas abiertas que queremos responder con el sector: cuánto debe ver el cliente final, cómo evitar avisos duplicados, qué pasa con instalaciones antiguas. Por eso te preguntamos ahora, antes de dibujar una sola pantalla.
Ahora te toca a ti. Un clic y nos ayudas a decidir.
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